En busca de la rentabilidad perdida

La brutal caída del sector de la construcción en nuestro país ha provocado que las grandes obras sean un recuerdo lejano del pasado, esto ha obligado a cambiar los paradigmas de las empresas constructoras, pasando de gestionar negocios de volumen, a buscar la rentabilidad en pequeñas obras, muchas de ellas vinculadas a las reformas y la rehabilitación.rentabilidad

Este cambio de condiciones de juego ha desconcertado a muchas empresas,
buscando incesantemente la rentabilidad perdida del negocio, mientras corren para no ser atrapadas por la avalancha de incertidumbres y dificultades inherentes a la actividad.

Analicemos la situación de la empresa a partir de la radiografía de ingresos y costes de una empresa constructora media (ver imagen más abajo), identificando posteriormente las amenazas en cada uno de los apartados.

A nivel de ingresos, la caída en la demanda ha propiciado una “hipercompetencia” provocando un claro descenso de precios y márgenes. Esta mayor competencia no únicamente se produce por existir menos actividad, también es provocado porque empresas que antiguamente se orientaban a obras de mayor volumen ahora compiten en obras menores. Mención aparte merece la “competencia desleal” que en determinadas obras menores es la mayoritaria, y que hace que la construcción tenga el triste récord de tener un 29% de su actividad sumergida.

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Otra de las características es la poca linealidad de los ingresos, es decir, las empresas han tenido que adaptarse a meses de actividad prácticamente nula, con períodos de máxima actividad. La consecuencia es una terciarización de las empresas constructoras, es decir, sus plantillas se reducen al mínimo subcontratando el trabajo a terceros cuando hay proyectos. Conozco de casos en los que el director financiero, y socio de la empresa, se autodespide cuando no hay obras, para contratarse nuevamente cuando hay actividad. No es casualidad que uno de los principales problemas de las empresas constructoras sean de liquidez y tesorería. En definitiva, la estructura se reduce el mínimo, y la organización de las empresas constructoras se resiente hasta límites insospechados.

A nivel de costes, el poco margen de los materiales se uno a los costes de coordinación de los proyectos que muchas veces implican a varias empresas subcontratadas. La consecuencia es que las operaciones son más costosas reduciendo claramente el margen de las obras. Y si hay cualquier incidencia no prevista, la pérdida está casi asegurada.

En la próxima edición de SICRE (semana de la construcción y rehabilitación eficiente)  Telematelexpertise conjuntamente con matmax efectuaremos unas ponencias para explicar cómo las empresas pueden recuperar la rentabilidad perdida. Para más información accede a este enlace.

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octubre 16, 2014
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